La puerta estaba entreabierta, vio unos pies que traían puestas unas sandalias se moviéndose por debajo de la puerta de aquella habitación, se hizo a un lado esperando ver salir a alguien. Esperó... pero nadie salía. Tocó la puerta, un silencio profundo invadió el lugar, el aire que minutos antes movía las hojas de los árboles había parado su marcha.
Al no tener respuesta, abrió poco a poco la puerta y se hizo a un lado, esperando ver que alguien se asomara. Nadie. Ni un solo ruido. Miró hacia dentro, revisó el lugar... No había otra puerta y la ventana estaba cerrada... De pronto miró el reloj: Las 12 en punto.