25 dic 2014

Silencio.



Silencio.
Escucha el rumor del mar, las olas saltando en la eternidad de los tiempos.
Sólo las aves entienden la voz que existe bajo el constante vaivén.
El horizonte es un lugar inexplorado, espejismo multicolor.

Silencio.
Un cielo despejado, el oxígeno entrando en cada orificio de la piel.
Entre las rocas, los caracoles atrapan en su espiral la infinitud de los tiempos.
Evolución que continúa su marcha, lenta y firme. Polvo milenario.

Silencio.
El viento canta, la atmósfera atrae las notas del universo, modelando cada parte de la geografía del planeta. Entre los árboles la armonía se acentúa.
La energía fluye en cada instante. ¡Hay vida! Silencio…


Szív Márquez

Texto publicado en la Revista Trazluz vol. 9 

9 dic 2014

La palabra olvidada

Un buen día se me perdieron las metáforas.
Una mascada de silencio atrapó las frases,
juntó las palabras y sin más se enterró bajo un rosal lleno de espinas.

De pronto olvidé el lenguaje, no pude expresar sentimiento alguno.
Ante mis ojos sólo existía una enorme oscuridad,
sin color, sin forma... la realidad era un hueco vacío
que se movía bajo mis pies de forma vertiginosa.

Grité, aunque de mi voz sólo surgía un balbuceo.
Quizás podía obligar a mi cuerpo saltar, moverse, agitar las manos...
incluso correr entre esa vacuidad,
me sentía  ligera, desafiando la gravedad.

De pronto, en esa cima ingrávida, rodeada de oscuridad y silencio
apareció de nuevo la palabra. No esa llena de adjetivos y formas.
Surgió libre,  pura,  en forma de onda a la altura del plexo.
Fue una palabra dolorosa, hostil, abriendo paso entre células de sangre.

Sentí desgarrarse  parte de la carne y el hueso mientras brotaba;
su manifestación fue como el rayo quemando la piel, horadando mi ser.
Era la palabra olvidada del espíritu. La que no necesita metáforas.


¡JUSTICIA!
¡JUSTICIA!
¡JUSTICIA!

Esa, la que existe desde el inicio y subleva las almas.

Szív Márquez.


20 oct 2014

La primera vez que miré en tus ojos las ventanas del  universo creativo quedé atrapada en este mundo, intentando encontrar la poesía...ahora recuerdo que  al principio seguía tus huellas, después sólo deseaba como Machado, andar haciendo camino... hoy mientras los recuerdos se columpian entre el silencio de las notas, mi ser sonríe... porque al seguirte y sin proponérmelo alcancé una que otra estrella.

Szív Márquez.


13 oct 2014

Las voces no bastan...

El grito de TIERRA se ahoga entre un río púrpura.
Ni siquiera los peces son capaces de manifestar su incomodidad,
las aves ya no cantan jubilosas en el cielo.
Las voces no bastan.

En el camino no hay viñas, un humo denso acompaña el vuelo de las cigarras.
Hasta los caracoles se esconden en la grieta de las piedras.
Los árboles suspiran el recuerdo de campos verdes.
Las voces no bastan.

Ondas que generan destellos violetas en el ambiente,
derramando agua salina entre el polvo y los huesos,
entre la hiriente columna que deja el relámpago bajo una lluvia roja y espesa.
Las voces no bastan.


Ayer encontré una piedra rasgada con la uña de mis hermanos...
de ella salía un río de imágenes, gritos, tambores, protestas.
Desde el cementerio un tumulto gritaba ante sus tumbas abiertas:
¡LAS VOCES NO BASTAN!

Szív Márquez.

 

22 sept 2014

Resurrecciones...

Tengo una sospecha, en mi interior la vida me lo grita. Es como si hubiera muerto y resucitado seis veces. La primera a los cuatro años, con aquel robachicos, ¿acaso morí? y entonces mi cielo fue continuar, crecer sin darme cuenta... un cuerpo de cuatro años había muerto. 

La segunda muerte fue a los nueve, estaba jugando en la casa de una vecina cuando caí de las escaleras, recuerdo los gritos de la señora. Cuando desperté me dijo que había estado inconsciente por más de media hora...  mi tercer muerte fue en el 2007, la más desgarradora. Fue una muerte muy sentida, esa marcó mi espíritu, el miedo a la noche, miedo a andar a deshoras fuera de casa... mi cuarta muerte fue en el 2012 un coche blanco que no respetó el semáforo.  Sólo un milagro pudo haberme salvado de aquel atropello. Recuerdo claramente la calle vacía, yo cruzando y de pronto...de la nada aquel coche que venía veloz hacia mí, la mente  en blanco y como si algo se interpusiera entre el coche y yo, a sólo unos centímetros, "se detuvo, giró y siguió su carrera" al menos es lo que recuerdo... la quinta muerte la tuve en  un  taxi a punto de chocar con una camioneta ¿Acaso el taxi realmente chocó y mi realidad sólo es una continuación más de mi alma?, la sexta en el 2013, el coche de mi tío que por poco y cae a un barranco en plena autopista con toda la familia dentro,  fue un milagro encontrar un espacio a la orilla de la carretera y que ningún otro coche viniera detrás ni adelante ¿o acaso todos caímos al barranco y todo esto es sólo la ilusión de la vida que sigue su curso?

Llevo seis muertes, seis resurrecciones en las que he logrado apreciar mis ojos, mi voz, mis manos, el equilibrio que me da el oído, mi familia, mi sol, mi cielo, la tierra, el espacio de la naturaleza que habito, mi casa, el aliento. Pero sobre todo,  esas seis muertes me han llevado a apreciar al Ser Humano. Cada vez que camino, cada vez que resucito observo mi imperfección,  es cuando amo más la vida, me descubro parte de la naturaleza, no fuera de ella.

¿Cuántas veces he muerto?¿Cuántas resurrecciones he tenido? ¿Cuántas pieles he dejado atrás? En cada golpe, en cada herida, la vida continua. Hoy amo la lluvia más que cuando tenía cuatro años, el sol que se levanta detrás de la montaña, las constelaciones, sobre todo la de Orión que parece hablarme desde lo alto.

Parafraseando a Octavio Paz:  Dentro de cada ser humano existe aquel tallo con dos flores gemelas. Quizás después de todo vivir o morir no sean las caras de dos mundos contrarios. 

Szív Márquez.

Practicando...

Se me ocurrió ponerme a practicar inglés con Gemini IA... Decidí abordar la actividad mientras escribía una historia... Al ir dictando la IA...