21 abr 2015

Tiempo


















Tiempo medible para nuestros cuerpos mortales...
tiempo eterno, tiempo sin fin.
Espacio indeterminado,
la distancia entre dos experiencias.
Tiempo afable, tiempo amoroso.
La forma de medir una historia.
Tiempo silvestre, tiempo de pan y vino, de rosas y estrellas,
mi ayer convertido en hoy.
El lapso entre mis ojos de niña y la realidad presente.
Tiempo vivo, tiempo muerto, tiempo innumerable,
dos horas, dos minutos, dos años, dos siglos, dos ayeres, dos mañanas.
Tiempo para olvidar, tiempo para despertar.
Un perfume, el espacio entre dos labios, latidos del corazón.
Tiempo para abrir puertas y ventanas, tiempo para cerrar ciclos,
para tirar cartas.
Un par de versos, un sol, la montaña.
Tiempo amable, tiempo incierto.
La distancia entre dos manos, el canto de los árboles por la mañana.
Tiempo de espirales y luceros. Tiempo viajero,
reencuentro de mundos, navegando entre nubes.
Tiempo alegre, tiempo fresco.
nuevos soles, nuevos mares, nuevo cielo.

Szív Márquez





4 abr 2015

Reflejo de luz



La poesía invade mi ser de forma lenta llenándome de luz.
Reflejándose en los ojos.
Deposito cada mirada, cada sorbo de poesía en el sonido del viento.
Las calles lucen libres, y el  silencio, el silencio es un alivio para el alma
que se contempla de forma leve en cada verso…
La poesía invade mi universo, encontrando miradas.
Bebo poesía, el néctar dulce que nutre mis sentidos.
La poesía es el mantra repitiéndose en mi ser, la vibración que alcanza la mirada al cielo, el oído que contempla la belleza en el misterio del eco.
Puedo abrir o cerrar los ojos y encontrar poesía en el hacer cotidiano, entre cemento y tierra; entre muros y semilla.
Existe un hilo infinito que une el todo con la poesía prehispánica o contemporánea… se puede escuchar la voz,  nadar entre pájaros azules, volar sobre aves de concreto.
El paisaje, nuestro paisaje vivo aquí, ahora,  contemplado en la poesía como reflejo de luz.


Szív Márquez

23 mar 2015

Aprendiendo a andar...

Era necesario el espacio de este año, no el de mañana, ni el de hace 15 años. La presencia de este cielo, que no es cualquier cielo; y la tierra, tan indispensable para mirar, sentir y comprender...

Me resultaba conveniente el aire de este año, su atmósfera y sobre todo la noche, la noche que desde la infancia se presenta ante mi como el vasto mar bajo el silencio de una bóveda... espejo quizás de mi alma.

Era en fin, preciso conjuntar la hora y el día,  el lienzo y las estrellas, el silencio y la melodía... para que el ser, habitante de mi materia se atreviera a andar. Si, andar.  Como hacen las aves por el cielo,  los peces en el agua, las tortugas en la arena, el jaguar en la selva...

Para reconocerme como habitante de este mundo, no solo de mi colonia o ciudad, ni de mi municipio o país.  Habitante del mundo, de este mundo. El de hoy, para andar a pesar de las desconfianzas y desengaños. Para reconocer el cielo como mi techo y cada suelo que piso, como parte de mi hogar. Para descubrir la confianza, la fe y la paz.

Después de encontrar mi gran hogar es hora de explorarlo, ahora puedo empezar a caminar.

Szív Márquez.



25 dic 2014

Silencio.



Silencio.
Escucha el rumor del mar, las olas saltando en la eternidad de los tiempos.
Sólo las aves entienden la voz que existe bajo el constante vaivén.
El horizonte es un lugar inexplorado, espejismo multicolor.

Silencio.
Un cielo despejado, el oxígeno entrando en cada orificio de la piel.
Entre las rocas, los caracoles atrapan en su espiral la infinitud de los tiempos.
Evolución que continúa su marcha, lenta y firme. Polvo milenario.

Silencio.
El viento canta, la atmósfera atrae las notas del universo, modelando cada parte de la geografía del planeta. Entre los árboles la armonía se acentúa.
La energía fluye en cada instante. ¡Hay vida! Silencio…


Szív Márquez

Texto publicado en la Revista Trazluz vol. 9 

9 dic 2014

La palabra olvidada

Un buen día se me perdieron las metáforas.
Una mascada de silencio atrapó las frases,
juntó las palabras y sin más se enterró bajo un rosal lleno de espinas.

De pronto olvidé el lenguaje, no pude expresar sentimiento alguno.
Ante mis ojos sólo existía una enorme oscuridad,
sin color, sin forma... la realidad era un hueco vacío
que se movía bajo mis pies de forma vertiginosa.

Grité, aunque de mi voz sólo surgía un balbuceo.
Quizás podía obligar a mi cuerpo saltar, moverse, agitar las manos...
incluso correr entre esa vacuidad,
me sentía  ligera, desafiando la gravedad.

De pronto, en esa cima ingrávida, rodeada de oscuridad y silencio
apareció de nuevo la palabra. No esa llena de adjetivos y formas.
Surgió libre,  pura,  en forma de onda a la altura del plexo.
Fue una palabra dolorosa, hostil, abriendo paso entre células de sangre.

Sentí desgarrarse  parte de la carne y el hueso mientras brotaba;
su manifestación fue como el rayo quemando la piel, horadando mi ser.
Era la palabra olvidada del espíritu. La que no necesita metáforas.


¡JUSTICIA!
¡JUSTICIA!
¡JUSTICIA!

Esa, la que existe desde el inicio y subleva las almas.

Szív Márquez.


20 oct 2014

La primera vez que miré en tus ojos las ventanas del  universo creativo quedé atrapada en este mundo, intentando encontrar la poesía...ahora recuerdo que  al principio seguía tus huellas, después sólo deseaba como Machado, andar haciendo camino... hoy mientras los recuerdos se columpian entre el silencio de las notas, mi ser sonríe... porque al seguirte y sin proponérmelo alcancé una que otra estrella.

Szív Márquez.


13 oct 2014

Las voces no bastan...

El grito de TIERRA se ahoga entre un río púrpura.
Ni siquiera los peces son capaces de manifestar su incomodidad,
las aves ya no cantan jubilosas en el cielo.
Las voces no bastan.

En el camino no hay viñas, un humo denso acompaña el vuelo de las cigarras.
Hasta los caracoles se esconden en la grieta de las piedras.
Los árboles suspiran el recuerdo de campos verdes.
Las voces no bastan.

Ondas que generan destellos violetas en el ambiente,
derramando agua salina entre el polvo y los huesos,
entre la hiriente columna que deja el relámpago bajo una lluvia roja y espesa.
Las voces no bastan.


Ayer encontré una piedra rasgada con la uña de mis hermanos...
de ella salía un río de imágenes, gritos, tambores, protestas.
Desde el cementerio un tumulto gritaba ante sus tumbas abiertas:
¡LAS VOCES NO BASTAN!

Szív Márquez.

 

Practicando...

Se me ocurrió ponerme a practicar inglés con Gemini IA... Decidí abordar la actividad mientras escribía una historia... Al ir dictando la IA...