Estando en altamar, la brújula se rompió.
El sol se burló y sin piedad evaporó unas lágrimas.
Con uno de mis cabellos trazó la nube...
otra hebra sirvió para rasgame el corazón.
El mástil de mi propia embarcación
fue su herramienta de tortura.
Así ante la tormenta
pronto se alejó...
Cerré los ojos cuando las olas agitaron
el barco...
No hubo plegarias...
solo corales y estrellas de mar.
Szív Márquez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario