18 may. 2010

Un recuerdo...

Las imágenes hacen latir mi corazón, desesperada huyo de ellas. Me atrapan en una esquina y caigo. Escucho voces, gritos, los espectros de sus sonrisas se acercan. Huelo el terror de mis poros. De pronto: silencio.

Observo a mi alrededor: Me han dejado sola. Camino por una vereda. La oscuridad atrae de forma silenciosa un sueño. Huele a flores, ya no hay espectros, solo luz... miro el cielo y una suave brisa parece elevar mi cuerpo. Una parvada de gaviotas toman mis manos. Mi rostro resplandece. A lo lejos, el susurro de un doloroso plañir llega a mis oídos.

Alcanzo a distinguir una caja y el cementerio, poco a poco no son más que un punto en la inmensidad de la hoja blanca y yo... guardo el tintero.