10 ago. 2013

Hablando de cuentos...




 

Hace unos días leí el cuento Historia de un niñito bueno. Historia de un niñito malo de Mark Twain.  (Si tienen un Paralibros cerca ahí lo pueden encontrar).  Es un libro que causa conmoción la primera vez que se lee. Decir que a los niños buenos les pueden pasar cosas malas y a los niños malos pueden pasar cosas buenas  es algo que hasta hace algunas décadas no se enseñaba  fácilmente en nuestra cultura adoctrinada, acostumbrada a ver lo blanco, blanco y lo negro, negro. 

Leyendo la reseña del libro, el lector no puede más que estar de acuerdo. “Así es la vida” dice el autor, no siempre a las personas buenas les ocurren cosas bonitas y a las personas consideradas malas les ocurren solo cosas malas.  Tiene que ver más con lo real, lo que vivimos a diario.

Recordando los cuentos originales y la forma como Disney los ha maquillado viene a la mente la realidad que no es tan hermosa como la cinematografía la ha dibujado.  Los malos momentos forman parte de la vida cotidiana, solo que la sociedad se ha esforzado en mostrar  solo la parte  “bonita  y bella” negando esa otra realidad con la cual convivimos día a día.  Se ha llegado al punto de tratar de inhibir el dolor, el sufrimiento  eso se observa en las series de TV, al antagonista por lo general le va mal y siempre hay algún héroe rescatando una doncella.  Se busca el escape de la realidad:  Videojuegos, pastillas, drogas... con tal de evitarla.

Niño bueno, niño malo nos recuerda el origen de los cuentos. No como un choque de ideas sino como en aquellos tiempos en los cuales éstos ejercían un papel en la educación de los niños acercándolos a lo que podrían vivir más adelante. El cuento nos lleva a reflexionar acerca de nuestra realidad, se necesita valor para afrontar la consecuencia de los actos pero también para disfrutar y vivir cada día sea blanco, negro o gris con todos nuestros sentidos. Al final quienes habitamos el planeta no somos ángeles ni demonios o extraterrestres simplemente seres humanos. 

Soneto















Cuando la puerta abrí, miedo tenía.
Un suave algodón derretía el cielo,
la montaña al fondo invitaba al vuelo.
Muerte o Libertad:¿Cuál prefería?

Una voz de pronto me detenía,
fatalidad, agonía o celo.
Negándome a seguir a ras del suelo
los oídos cerré. ¡Oh alma mía!

Tres sueños realicé en breve espacio.
Más puertas abrí, hallé un camino:
Una llama interior color topacio.

Suspiro al mirar el sol matutino,
hoy muero si la arena cae despacio
por alcanzar estrellas ¡Tras mi sino!
                                                                                                           
                                          Szív Márquez

9 ago. 2013

Kenningar al revés.

Evaus nódogla,  a  secev aroll, a secev on. (al ebun)

Euqot ed apra  odnacrus le oleic. (Otnac led orajáp)

Amall asoroma odnatrepsed la abla. (Recenama)


                                                          

                                                                 Vízs  Zeuqrám /Szív Márquez