1 jul. 2015

Alarido.

La lluvia no logra lavar los abruptos quejidos de la tierra.
Se oye en la ciudad un rumor de piedras,  el coro alcanza una intensidad muy grande.
Ni las voces en diversas lenguas calman el suplicio. 
Una oración no basta. Szív Márquez.
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Entre agua se arrastra el polvo, sucumbe cada atardecer
entre el latido de la noche.
Abre los ojos ante la luz pero continua a ciegas.
El polvo anda a tientas, entre agua y aceite.
Se le ha olvidado jugar entre el aire y con las hojas de los árboles.
Cae pronto ante las trampas de luz,
cae pronto ante el filtro solar.
El polvo que solo sabe volver al polvo
y bailar entre el aire, adormecido en lo alto de las montañas
o en los resquicios de las rocas.
A veces se deja pisar, otras veces es sacudido con furia,
llevado a lo más alto del camino.
El polvo va y viene, sueña y se estremece
Canta con la lluvia y sueña con el sol.
A veces se escucha su grito, fuerte, claro. Los leopardos y leones escuchan, tiemblan, disfrazan su temor diciendo: "Eso es solo el alarido del polvo"

Szív Márquez.

30 jun. 2015

Por qué fomentar la lectura


Leemos para encontrarnos, para buscar, entender, confirmar, comparar, imaginar…  La palabra escrita es como un espíritu que habita en los libros, espíritu que se manifiesta en el momento en que un lector abre las páginas de un libro liberando la voz encerrada en el mismo.  Gracias a la magia de la palabra escrita conocemos civilizaciones antiguas, paisajes increíbles, ciudades y montañas a las cuales quizás nos es difícil llegar; la lecturas nos lleva hacia un sendero, son un viaje accesible para todos.
Actualmente miramos una sociedad donde  la televisión, los videojuegos, el internet, parecen ser el imperio de la violencia. Son pocos los espacios que promueven la cultura. Anteriormente en los pueblos era una tradición que el abuelo, la abuela, el hermano mayor, el primo narrara historias a los más pequeños. De esta forma los relatos pasaban de generación en generación de forma verbal.  Hace algunos años mamá o papá leían a sus hijos un cuento antes de dormir, lo cual  aparte de lograr el desarrollo de la imaginación en los pequeños  estrechaba de alguna forma los lazos familiares.
Hoy vivimos de forma acelerada. Quizás el trabajo, llegar a casa un poco cansados nos impide contar o leer un cuento a los más pequeños.  Los padres ya no observan qué es lo que niños y jóvenes miran o aprenden por medio de la tecnología.
Como sociedad abrir espacios para la cultura ya no es una necesidad sino una obligación, la violencia nos está ganando.   Es prioritario dar a niños y jóvenes más ejemplos culturales: pintores, músicos, integrantes de un ballet folklórico,  lectores, poetas… la sociedad necesita de todos ellos.
Hace algunas épocas se observaba en los pueblos tríos musicales tocando sones en las plazas, grupos civiles que recorrían las calles con las danzas,  hace falta que esos espacios públicos sean tomados de nuevo por la cultura.  Dentro de este panorama fomentar la lectura debería ser también una tradición.  La lectura y narración en plazas públicas es algo práctico y gratuito, es necesario únicamente voluntad, un libro, un lector y  ¡a compartir lecturas!
En los años que he estado como mediadora de lectura observo que niños y jóvenes disfrutan mucho compartir lecturas en el parque.  Una tarea nada fácil al principio pero que una vez iniciada experimentan de forma gozosa.  ¿Por qué fomentar la lectura? Necesitamos fomentar la lectura, la escritura, las artes en general para apoderarnos de nuevo de esos espacios públicos: plazas, calles, parques, kioscos, jardines… para que niños y jóvenes encuentren en la lectura los héroes que hemos ido deformando como sociedad. Para que sean capaces de imaginar, expresar libremente sus ideas, justificar, argumentar, buscar algo con un fin y se encuentren e identifiquen en nuestra herencia cultural, pero sobre todo para que sean capaces de tener un vocabulario que les permita expresarse, encontrarse, para que logren desarrollar la sensibilidad  que los identifique como seres humanos logrando  sembrar las semillas de valor y  respeto  en sí mismos y  los demás.  

Szív Márquez (María del Carmen Márquez Ramírez)