3 may. 2011

Génesis. Autor: Carlos Ordenes Pincheira


...y la diosa universal
creó a la mujer
a su imagen y
semejanza,
puso en sus ojos
la pureza del agua que arrastraba
al cielo
hacia las montañas...
tras el soplo divino,
sintió la paz de las aves
lejanas,
su alma
era la sonrisa de los mares vírgenes...
y su primer asombro,
multitud de flores,
animales,
bendiciones emplumadas...
amada por la gracia de ser
primera sensación
en amor y dulzura invadiéndolo todo...

* * *
Sintió una noche
que el firmamento se
incendiaba,
llamas, rugidos, elementos
que irradiaban entre
relámpagos y rayos;
sobre las hojas
un frío
violento, derrame de diamantes
hasta formar
un espejo, un charco:
se vio llorosa y pálida...
la tormenta se
retorcía entre mugidos
de fuegos apagados...
y la diosa
vio que no era resplandeciente
la soledad de
la mujer,
sumiéndola en un sueño de primeros
trinos...
al no quedar arcilla iluminante, sólo cascajos,
bruscos
trozos de tardes grises...
"no será mi mejor obra
-se dijo-:
a falta de centellas buenas serán las tulipas negras..."
así apareció el súper predador...
habló
de tierras azules,
senderos de rojas espumas, horizontes
de
naranjas y manzanas, alucinantes...
la mujer halló belleza en sus palabras,
se alejaron
del paraíso
comiendo la fruta de todos los árboles...
todo parecía brillante...
al pie de una noche nevada
el hombre despedazó las primeras lámparas:
desde
entonces llueve en el alma de la mujer...


de "Madre nuestra que estás en la Tierra" (por publicar)


Carlos Ordenes Pincheira