¿De qué estarán hechos los sueños? Antes decía que de nada, llegué a pensar que eran polvo cósmico, ahora sé que los sueños se componen de la esperanza. Sigo afirmando: ¡Qué bonito es alcanzar estrellas de vez en cuando! Szív Márquez
30 sept 2014
22 sept 2014
Resurrecciones...
Tengo una sospecha, en mi interior la vida me lo grita. Es como si hubiera muerto y resucitado seis veces. La primera a los cuatro años, con aquel robachicos, ¿acaso morí? y entonces mi cielo fue continuar, crecer sin darme cuenta... un cuerpo de cuatro años había muerto.
La segunda muerte fue a los nueve, estaba jugando en la casa de una vecina cuando caí de las escaleras, recuerdo los gritos de la señora. Cuando desperté me dijo que había estado inconsciente por más de media hora... mi tercer muerte fue en el 2007, la más desgarradora. Fue una muerte muy sentida, esa marcó mi espíritu, el miedo a la noche, miedo a andar a deshoras fuera de casa... mi cuarta muerte fue en el 2012 un coche blanco que no respetó el semáforo. Sólo un milagro pudo haberme salvado de aquel atropello. Recuerdo claramente la calle vacía, yo cruzando y de pronto...de la nada aquel coche que venía veloz hacia mí, la mente en blanco y como si algo se interpusiera entre el coche y yo, a sólo unos centímetros, "se detuvo, giró y siguió su carrera" al menos es lo que recuerdo... la quinta muerte la tuve en un taxi a punto de chocar con una camioneta ¿Acaso el taxi realmente chocó y mi realidad sólo es una continuación más de mi alma?, la sexta en el 2013, el coche de mi tío que por poco y cae a un barranco en plena autopista con toda la familia dentro, fue un milagro encontrar un espacio a la orilla de la carretera y que ningún otro coche viniera detrás ni adelante ¿o acaso todos caímos al barranco y todo esto es sólo la ilusión de la vida que sigue su curso?
Llevo seis muertes, seis resurrecciones en las que he logrado apreciar mis ojos, mi voz, mis manos, el equilibrio que me da el oído, mi familia, mi sol, mi cielo, la tierra, el espacio de la naturaleza que habito, mi casa, el aliento. Pero sobre todo, esas seis muertes me han llevado a apreciar al Ser Humano. Cada vez que camino, cada vez que resucito observo mi imperfección, es cuando amo más la vida, me descubro parte de la naturaleza, no fuera de ella.
¿Cuántas veces he muerto?¿Cuántas resurrecciones he tenido? ¿Cuántas pieles he dejado atrás? En cada golpe, en cada herida, la vida continua. Hoy amo la lluvia más que cuando tenía cuatro años, el sol que se levanta detrás de la montaña, las constelaciones, sobre todo la de Orión que parece hablarme desde lo alto.
Parafraseando a Octavio Paz: Dentro de cada ser humano existe aquel tallo con dos flores gemelas. Quizás después de todo vivir o morir no sean las caras de dos mundos contrarios.
Szív Márquez.
Llevo seis muertes, seis resurrecciones en las que he logrado apreciar mis ojos, mi voz, mis manos, el equilibrio que me da el oído, mi familia, mi sol, mi cielo, la tierra, el espacio de la naturaleza que habito, mi casa, el aliento. Pero sobre todo, esas seis muertes me han llevado a apreciar al Ser Humano. Cada vez que camino, cada vez que resucito observo mi imperfección, es cuando amo más la vida, me descubro parte de la naturaleza, no fuera de ella.
¿Cuántas veces he muerto?¿Cuántas resurrecciones he tenido? ¿Cuántas pieles he dejado atrás? En cada golpe, en cada herida, la vida continua. Hoy amo la lluvia más que cuando tenía cuatro años, el sol que se levanta detrás de la montaña, las constelaciones, sobre todo la de Orión que parece hablarme desde lo alto.
Parafraseando a Octavio Paz: Dentro de cada ser humano existe aquel tallo con dos flores gemelas. Quizás después de todo vivir o morir no sean las caras de dos mundos contrarios.
Szív Márquez.
12 sept 2014
STOP
Hoy el reloj ha detenido su curso,
aliento que medita.
En el vacío escucho el compás de la vida.
Un instante, espacio eterno.
La lluvia lava mis pies.
Afuera hay ruido, por dentro calma.
aliento que medita.
En el vacío escucho el compás de la vida.
Un instante, espacio eterno.
La lluvia lava mis pies.
Afuera hay ruido, por dentro calma.
Szív Márquez
9 sept 2014
24 ago 2014
Tarde aliento
Soles, cruces, arenilla tocando el pavimento.
Un murmullo de hojas saluda la tarde entre el ruido de un claxon.
Reflejos dorados, naranjas, espejos azules.
Tarde viento, tarde césped, tarde cielo.
Domingo de risas y ensueño.
Coches que van y vienen, canto de aves en la atmósfera de cemento.
A lo lejos la montaña, una torre, árboles cobijando terrazas. Canción, murmullo de voces.
Tarde hoja, tarde fiesta, tarde aliento.
Un murmullo de hojas saluda la tarde entre el ruido de un claxon.
Reflejos dorados, naranjas, espejos azules.
Tarde viento, tarde césped, tarde cielo.
Domingo de risas y ensueño.
Coches que van y vienen, canto de aves en la atmósfera de cemento.
A lo lejos la montaña, una torre, árboles cobijando terrazas. Canción, murmullo de voces.
Tarde hoja, tarde fiesta, tarde aliento.
Szív Márquez.
11 ago 2014
31 jul 2014
Préstamo de ojos.
Para un excelente prestador de ojos: Mike Díaz.
Hace un tiempo, un velo oscuro cayó sobre mis ojos obligándome a andar a ciegas. Sí, a ciegas. Mis ojos eran incapaces de observar la verdad. Como sólo miraba una parte de la realidad daba tumbos por aquí y allá. Desesperada por tal condición decidí hacer un pedido, necesitaba urgentemente que alguien me prestara sus ojos por un poco de tiempo para mirar con cierta claridad.
Pedir prestados un par de ojos no es nada fácil, el aval tiene que ser la propia conciencia y como requisito indispensable está la verdad. Hay ojos para todo tipo: especialistas en historia, biología, matemáticas, valores, humanidad, etc. Así que mi prestador de ojos tenía que ser un especialista libre de subjetividades.
No es la primera vez que pido prestados un par de ojos. Los he pedido para temas tan comunes como las teorías evolucionistas, lo cual he disfrutado muchísimo. A veces, un par de ojos distintos pueden hacernos viajar a través del tiempo incluso a épocas A. C. También sirven para armar interesantes debates desde el blanco pasando a grisáceo y llegando al negro, o de forma multicolor.
Pues bien, conseguí al mejor prestador de ojos que pudiera existir en su momento. Conocía el tema, era muy objetivo y al menos evitó que el velo oscuro sobre mi vista continuara desviándome del camino.
Vale la pena conseguir un préstamo de ojos de vez en cuando para afinar un punto en el esquema de la hoja, realizar un nudo con maestría, captar la distancia exacta entre el mar y el cielo. Incluso para observar el universo y lo relativo del tiempo.
Un préstamo de ojos es más que un simple intercambio de energía. Porque unos ojos diferentes a los de uno mismo pueden hacernos mirar hacia adentro y también hacia afuera. Al punto fino y al infinito, recordar quienes somos y hacernos mirar la meta que hay más allá del horizonte.
Gracias a un préstamo de ojos se puede recordar la inmensidad, las puertas que se abren, la canción al interior del alma, el optimismo y sobre todo la facilidad para alcanzar estrellas.
Szív Márquez.
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